El Chatelperroniense: su origen, la difusión y los patrones de movilidad de los grupos.

La problemática sobre la transición del Paleolítico medio al superior en el continente europeo ha suscitado en las últimas décadas un acalorado debate que pretende discernir (o imponer en algunos casos) el grupo humano responsable de determinados conjuntos tecnológicos que se desarrollaron dentro del marco geológico conocido como MIS 3 (60-40 ka bp), que fue un período en el que el frío más intenso del MIS 4 remitiría entrando en una fase de climatología algo más favorable que facilitaría los movimientos de poblaciones de seres humanos y de fauna.

De todos los complejos tecnológicos de transición al Paleolítico superior el más importante es el Chatelperroniense, que se extiende por el suroeste de Francia y la región cantábrica de la península ibérica dentro de una franja cronológica estimada entre hace 45.000 y 40.000 años antes del presente en fechas calibradas. El chatelperroniense se consideró desde el principio una cultura de tipo Paleolítico superior; dentro de la tipología lítica destaca como "fósil director" la punta o cuchillo de chatelperrón, realizado sobre una lámina que tiene el dorso retocado formando una línea curva; la cara opuesta tiene un filo cortante sin retocar, que generalmente presenta huellas de uso que indican su función como armas de caza, bien como puntas de lanza o bien como cuchillos.


Cuchillos de Chatelperrón de Grotte des Fées - Fotografía Don Hitchcock 2015

Además del cuchillo de chatelperrón, dentro del conjunto lítico destacan la presencia de piezas típicas del Paleolítico superior como raspadores, buriles y piezas con truncadura , junto a piezas típicas del Paleolítico medio como raederas y denticulados. Los métodos de talla combinan técnicas del Paleolítico medio como Levallois o Discoide, con técnicas de Paleolítico superior como el método prismático bipolar.

También característica del Chatelperroniense es la presencia de utillaje en hueso y los adornos personales (dientes de carnívoros utilizados como colgantes), marcadores claramente válidos para enmarcar esta cultura dentro del Paleolítico superior.



Materiales de Grotte du Renne. Caron et al. (2011)

El chatelperroniense es el único conjunto de transición que presenta restos humanos asociados al registro arqueológico; se han recuperado restos humanos de neandertales en dos yacimientos chatelperronienses diferentes, concretamente en La Roche á Pierrot (Saint Césaire) y en Grotte du Renne (Arcy-sur-Cure). Hay algunos investigadores que han cuestionado la asociación de estos restos humanos al registro arqueológico chatelperroniense señalando problemas en la estratigrafía de los yacimientos, no obstante parece que la mayoría de la comunidad científica acepta a día de hoy que esta asociación es válida y que, por lo tanto, los neandertales serían los autores materiales de este tecnocomplejo de transición.

El debate es más intenso en cuanto al origen de esta cultura; si aceptamos que los neandertales son los responsables del Chatelperroniense, se da la circunstancia de que esta cultura emerge en fechas susceptibles de ser contemporáneas a la aparición de los primeros humanos anatómicamente modernos (Homo sapiens) en el continente europeo. Entonces, ¿por qué emerge esta cultura en ese preciso momento y no antes? .

Para responder a la pregunta, se han venido planteando básicamente dos hipótesis de trabajo:

1. Aparece como resultado de una evolución local del Musteriense de tradición achelense tipo B (MTA B), caracterizado por una alta presencia de cuchillos de dorso, que según algunos autores podrían representar un antecedente de los cuchillos de chatelperrón. En el musteriense final se aprecia una evolución hacia industrias laminares y de útiles de dorso. Según esta hipótesis de trabajo, el Chatelperroniense es una evolución de la cultura de los neandertales independiente y anterior a la presencia de Homo sapiens en el continente europeo.

2. La segunda hipótesis establece que el Chatelperroniense aparece como resultado de un proceso de aculturación al entrar en contacto con poblaciones de Homo sapiens.

Este podría ser un debate sin fin, y probablemente nunca llegaremos a saber lo que sucedió realmente, por lo que no creo que merezca la pena extenderse mucho en el tema, y sí comentar otros aspectos que en  mi opinión son muy interesantes como pueden ser la velocidad de la difusión y la fugacidad de esta cultura.

A mi lo que siempre me ha llamado la atención es que, atendiendo a la efímera duración de esta cultura en términos de cronología prehistórica (45-40 kyr cal BP), hay una gran cantidad de yacimientos arqueológicos registrados. Del mismo modo, si miramos los mapas con la cantidad de yacimientos chatelperronienses, no da la sensación de estar ante unos grupos humanos en decadencia o en vías de extinción; grosso modo en la actualidad se cree que en torno a los 40.000 años antes del presente ya apenas había neandertales sobre el planeta, salvando algunos reductos del sur de la península ibérica. En la región cantábrica los grupos con cultura chatelperroniense reemplazan a los grupos musterienses en una fase cronológica entre 42,8 y 41,4 kyr cal BP. Es una difusión muy rápida de esta cultura, que a su vez llega a su fin hacia 40.000 años antes del presente reemplazada por la cultura auriñaciense, asociada a Homo sapiens. Pero bueno...si os parece vemos un primer mapa y ahora seguimos divagando y  debatiendo sobre el tema de la difusión del Chatelperroniense.

En este primer mapa, he señalado los posibles focos de origen del Chatelperroniense en función de las dos hipótesis que he comentado en párrafos anteriores.

Una posible área nuclear que indicaría un origen local en la zona donde hay una gran cantidad de yacimientos chatelperronienses,  y que coincide con la zona en donde se desarrolló el musteriense de tradición achelense tipo B.

Otro posible foco de origen lo tenemos en la zona más septentrional y oriental del mapa, que es donde además aparecen las cronologías más antiguas del chatelperroniense, en la Grotte du Renne y Germolles. Tendría sentido si el origen del Chateperroniense es resultado de un proceso de aculturación al entrar en contacto con Homo sapiens, ya que serían zonas en teoría más cercanas a ese posible encuentro entre ambas poblaciones.

Mapa David Sánchez sobre base topográfica Google Imágenes.

Como comentaba, me parece que hay muchos yacimientos chatelperronienses para una fase cronológica tan efímera. Da la sensación de ser unos grupos en expansión con amplias redes de contacto. Entonces, ¿Cómo explicamos esto atendiendo al hecho incontestable de que los neandertales se encontraban en la "última fase de su historia"? .

La respuesta seguramente hay que buscarla en los patrones de movilidad de estos grupos neandertales; en el estudio del paleolítico se distinguen básicamente dos tipos de movilidad:

1. La movilidad residencial es aquella en la que todo el grupo se mueve hacia zonas en las que es más fácil acceder a los recursos que necesitan; en este tipo de movilidad se trasladan los campamentos con todos los efectivos humanos. Puede ser una movilidad estacional siguiendo los movimientos de fauna , por ejemplo.

2. La movilidad logística consiste en el movimiento de unos cuantos efectivos humanos que salen a buscar los recursos que necesita todo el grupo, y una vez se encuentran se trasladan dichos recursos al campamento estable o residencial. Pueden ser partidas de caza, o búsqueda de sílex para tallar.

En el registro arqueológico hay varios marcadores que nos pueden indicar si un determinado yacimiento responde a un campamento base o si por el contrario se trata de un alto de caza o de talleres. Normalmente cuando aparecen diferentes útiles líticos que han sido utilizados para tareas diversas, y además aparece una cierta organización del espacio, incluyendo estructuras de ocupación (hoyos en el suelo que indican que se han insertado palos para sostener tiendas) o el uso de pigmentos minerales podemos intuir que estamos ante un campamento base. Aparece además materia prima en la que se aprecian distintas fases de la talla, y no sólo las herramientas ya terminadas. Si por el contrario se halla un yacimiento en el que aparecen útiles líticos terminados sin restos de proceso de talla pero sí de descarnamiento de algún animal, podemos intuir que los grupos humanos se han detenido a descansar allí como resultado de una partida de caza.

Parece que en el caso del Chatellperroniense nos encontramos ante un registro arqueológico que hace suponer que estamos ante grupos muy móviles que ocupan los sitios un corto periodo de tiempo, aunque a menudo repiten en los mismos lugares. Tan sólo hay pocos yacimientos chatelperronienses que tienen varias secuencias estratigráficas que pueden indicar una ocupación más estable en el tiempo. El resto de los yacimientos han rendido pocos materiales y una secuencia o estratigrafía poco densa o profunda.

Esta puede ser la respuesta a la gran cantidad de yacimientos chatelperronienses en relación a su fugacidad como cultura; grupos con una alta movilidad logística o residencial estacional, cazando grandes manadas de animales.

He elaborado un segundo mapa en el que intento ilustrar según la bibliografía consultada, la movilidad logística, residencial y los campamamentos al aire libre de los grupos neandertales chatelperronienses.

Mapa David Sánchez sobre base topográfica Google Imágenes.

Decir que es difícil consultar toda la bibliografía chatelperroniense, y en algunos trabajos se deduce que determinados sitios pueden ser campamentos base o bien tan sólo altos de caza, por lo que se agradece información que puede mejorar el mapa. La conclusión que se podría extraer mirando este segundo mapa es que hay algunos núcleos de población más estables mientras que el resto practica una alta movilidad logística o residencial estacional.

Muy interesante el tema de este registro arqueológico del chatelperroniense; en cualquier caso mirando los mapas pocos de nosotros diríamos que estamos ante poblaciones en vías de extinción si  no conociéramos el final de la historia.


Fuentes consultadas:













Le Châtelperronien des Vieux Coutets (Creysse, Dordogne). Premiers éléments de réflexion.

Searching for consistencies in Châtelperronian pigment use.

The Châtelperronian conundrum: Blade and bladelet lithic technologies from Quinçay, France.

On the local Mousterian origin of the Châtelperronian: Integrating typo-technological, chronostratigraphic and contextual data.

Chronological reassessment of the Middle to Upper Paleolithic transition and Early Upper Paleolithic cultures in Cantabrian Spain.

- Hunting Camps in Prehistory.

A radiocarbon chronology for the complete Middle to Upper Palaeolithic transitional sequence of Les Cottés (France).

A Châtelperronian Open-air Site in the Paris Basin: les Bossats at Ormesson (Seine-et-Marne).

- Before the transition? The final middle Palaeolithic lithic industry from the Grotte du Renne (layer XI) at Arcy-sur-Cure (Burgundy, France).

- Chronology of the Grotte du Renne (France) and implications for the context of ornaments and human remains within the Châtelperronian.

Investigation concerning a tool: techno-economical, functional and experimental analysis of Chatelperronian endscrapers from Canaule II (Creysse, Dordogne, France)

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