Pequeña reflexión personal sobre arqueología experimental: ensayo y error.

Hoy quería compartir con vosotros la pequeña experiencia con la talla lítica que estoy llevando a cabo en mi tiempo libre. Mi intención al iniciarme en la talla de sílex es acercarme a comprender la dinámica de las poblaciones del Paleolítico en relación a la búsqueda, selección y aprovechamiento de la materia prima.

Bifaz- Fotografía David Sánchez.

Desde hace algunos años, la arqueología experimental ha crecido como una ciencia auxiliar para el estudio de las sociedades del pasado, en mi opinión fundamental para intentar comprender la dinámica de las poblaciones del Paleolítico. Como pequeña crítica ( o lamento quizás) decir que esta materia debería ser de obligado cumplimiento en las universidades, asignatura fundamental para todos los jóvenes que quieran seguir el campo de estudio del Paleolítico. En mi época de estudiante no tuve la oportunidad de saber en qué lugar encontrar sílex, de qué manera reconocerlo y tallarlo; muchas veces la teoría no es suficiente. Afortunadamente hay algunos centros en los que se ha apostado por esta disciplina y su difusión, como por ejemplo la UAM, en su laboratorio de arqueología experimental.

Paso a relatar mi experiencia y conclusiones, tras un período corto de prácticas de talla; como muchos sabéis, no me dedico de forma profesional a la arqueología, así que todo lo que sale de la web y mis "experimentos" los llevo a  cabo en mi tiempo libre, eso sí, después de cumplir con la familia ;). Mi pequeña experiencia con la talla lítica, me hace sentir más admiración y respeto por las personas que vivieron en el Paleolítico.

La primera dificultad la tenemos desde el principio: encontrar la materia prima. Saber dónde encontrar sílex ha sido un quebradero de cabeza para mí, la verdad, tengo que confesarlo.

Me pasé más de dos años intentando averiguar el aspecto del sílex, cómo reconocerlo y dónde encontrarlo. Se llegó a convertir en una obsesión; estando de vacaciones con la familia y amigos en pueblos de montaña, cerca de la ribera de los ríos, o en los depósitos marinos de la playa, intentaba "desmarcarme" o convencer a los amigos para hacer una excursión a ver si encontraba algún nódulo de sílex. No encontré ninguno.

Con Mike (izquierda) y Pedro (derecha) en algún lugar de la Sierra de las Nieves.

El siguiente paso fue descargarme la carta geológica de mi provincia; la verdad es que me agobié nada más verla, pero bueno me daba una idea de determinadas zonas susceptibles de encontrar sílex; no obstante tuve que preguntar a unos amigos que me dieron una localización más precisa, y les estoy muy agradecido por ello. De no ser por los amigos de la bahía de Málaga todavía estaría buscando sílex ;).

Finalmente mi primera expedición en busca de sílex, sabiendo dónde tenía que ir, y tras varias preguntas a los lugareños, se basaba en los siguientes parámetros de búsqueda: el sílex suele tener una pequeña "capa blanquecina en su córtex", y debido a su dureza tiene un sonido metálico cuando impacta con otra piedra o con un martillo. La expedición fue bien a medias, para mí fue un éxito en su momento, sin embargo tengo que decir que el sílex que encontré no estaba plenamente cristalizado, más bien era "chert"; además casi todos los nódulos que cogimos (me acompañó mi padre) no servían, ya que se encontraban con "microfracturas" que impiden que la talla sea limpia y se puedan extraer lascas válidas. Mi agradecimiento al amigo Jonathan que me enseñó los primeros pasos para arrancar.


Fotografías David Sánchez. Primera excursión en busca de sílex (2018).

Este sílex (chert) me ha servido para iniciarme y practicar las primeras extracciones. De aquí pude sacar varias lascas buenas, retocadas para hacer raederas y una punta.

Punta confeccionada con el chert de la fotografía de arriba.

Las dos siguientes expediciones en búsqueda de materia prima ya fueron más exitosas; ya sabía el lugar dónde ir, cómo reconocer el sílex, y además cómo diferenciar el sílex que sirve para tallar del que no sirve. Es un paso importante.

Con Jonhatan (izquierda) y Dani (derecha) en la segunda excursión.



Hongos yesqueros y sílex encontrados en las ultimas excursiones.Fotografía David Sánchez.

Por lo tanto, la primera conclusión que he me ha quedado clara es entender la razón por la cual nuestros amigos del Paleolítico en ocasiones recorrían grandes distancias en búsqueda de lugares en los que había sílex de buena calidad; hay yacimientos arqueológicos en los que se ha desechado materia prima local que se encontraba cerca del yacimiento, y sin embargo se han recorrido muchos kilómetros para encontrar la materia prima adecuada.

Bien, la primera parte estaba conseguida, ¿y ahora qué hacer?. Lo primero es encontrar percutores de piedra adecuados, en la playa hay cantos muy válidos, de diferentes tamaños pues cada uno tendrá una función específica. Decir que todavía no tengo un percutor blando, que imagino me facilitará el trabajo de acabado de piezas, al tiempo que me ayudará a conseguir extraer de los núcleos láminas más alargadas y delgadas. Para el retoque tengo un pequeño punzón de asta de ciervo que me he comprado en una tienda de mascotas, a los perros les gusta morder asta de ciervo.

Lo primero que empecé a practicar es la percusión sin un sentido planificado, para extraer lascas con las que hacer útiles que pudieran servir, y después retocar un poco para definir el útil: pude sacar raederas, algún buril, y algunas puntas intentando aprovechar las lascas.

Raedera. Fotografía David Sánchez.

He intentado tallar algún bifaz, pero el acabado no es fino debido a mi falta de experiencia en la talla y me imagino a la falta de percutor blando.

Había un nódulo de sílex de muy buena calidad, de pedernal negro, precioso, que pude encontrar en la segunda excursión (ver fotografía de abajo) y que es el mejor de todos los que he cogido. Con este núcleo intenté el método Levallois; hay que decir que no me salió bien, pero me salió lo que podríamos definir como núcleo pseudo-levallois, con el que además he sacado alguna punta pseudo-levallois, raederas, un bifaz triangular de la extracciones para limpiar el córtex, y de las muchas lascas derivadas he sacado puntas de lanza o flecha, algunas puntas pedunculadas, y un microburil, entre otros útiles, sin definir...

Fotografía David Sánchez.

Intento de configurar un núcleo pseudo-Levallois con perdernal.

La segunda conclusión es contundente: del núcleo pseudo-levallois he aprovechado mucha materia prima para hacer más útiles; cuando hay un método planificado para extraer lascas, el aprovechamiento es mucho mayor, a pesar de que todavía no domino la técnica y no he logrado el máximo partido que podría haber conseguido un tallador experto. Sí, vale, esto ya nos lo decía la teoría y lo sabíamos, pero es una sensación estupenda el poder comprobarlo por uno mismo.



Punta pseudo-Levallois. Fotografía David Sánchez.


Simulación de enmangamiento para ver la escala de la punta. Fotografía David Sánchez.

Llegó un momento en el que no supe cómo seguir con el método Levallois; en ese momento hubiera estado bien tener al lado un maestro que pudiera guiarme a reconducir el núcleo para un mejor aprovechamiento; no obstante, extraje la mayor cantidad de lascas que pude para configurar más útiles:


Intento de talla de un bifaz triangular; quizás con percutir blando hubiera conseguido un mejor acabado, pero cumple su función. Fotografía David Sánchez.

Punta pedunculada confeccionada a partir de las lascas del núcleo pseudo-levallois. Fotografía David Sánchez.


Otra conclusión contundente: la transmisión de conocimientos en el paleolítico; está claro que para llegar a comprender los mecanismos de los métodos planificados de talla, es necesario un maestro que vaya guiando a las personas que se inician, al menos en los conceptos, en las posiciones y el ángulo de los núcleos para generar determinadas lascas, etc...se requiere un lenguaje articulado y una planificación a largo plazo.


Diversos útiles de sílex (David Sánchez). De izquierda a derecha: 1. Perforador 2 y 3 Puntas pedunculadas 4 y 5 puntas varias 6 punta pseudo-Levallois 7 y 8 Bifaces. Fotografía David Sánchez.

Así pues, las primeras conclusiones palpables que estoy sacando de esta experiencia son las siguientes:

1. Sentido de la planificación para la búsqueda de materias primas adecuadas para la elaboración de útiles de calidad (reconocimiento del territorio-observación-trabajo en equipo-) - (reconocimiento del sílex-selección de los nódulos válidos).

2. Aprovechamiento- Talla lítica. Es necesaria la transmisión de conocimientos para guiar a los iniciados en la talla en los primeros pasos ("escuelas"), al menos cuando se quiere emplear un método que permita sacar el máximo rendimiento del núcleo. Es necesario un lenguaje articulado y una metodología clara, práctica y ensayo-error.

Decir que hoy en día sabemos lo que queremos conseguir y tenemos ciertas nociones de cómo hacerlo; en el Paleolítico tuvieron que inventar la tecnología y los métodos más rentables de talla.

Acabo de comenzar con esta experiencia, así que iré contando los progresos y conclusiones en el futuro; todavía los útiles no son muy finos, pero acabo de empezar, y como dicen "un viaje de 1.000 kilómetros empieza con un solo paso".






Comentarios

  1. Te falta hacer un "chopper" para completar tu aventura personal de revivir la evolución tecnológica humana.

    Por lo demás parece que vas bien encaminado: has alcanzado el Ateriense e incluso elementos de Clovis, el Musteriense ya lo tienes casi superado. Dentro de poco alcanzarás el Solutrense y el microlitismo... nadie dijo que fuera fácil.

    Aquí en Bizakia, según cuentan los del museo (y he leído también en algún libro), la gente del Paleolítico hacía expediciones veraniegas a Treviño (una zona por lo demás demasiado fría para ser habitada) en busca de sílex de calidad. También hay algunas otras fuentes locales pero el sílex de Treviño por lo visto era el favorito.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Luis! Todavía me falta mucho camino por recorrer, pero en ello estamos. El método Levallois todavía no lo he dominado, espero avanzar en las próximas prácticas; las puntas son relativamente más sencillas cuando le vas cogiendo la dinámica.

      Si subo a Bizkaia tenemos que quedar y vamos a hacer una excursión a Treviño! Un abrazo!

      Eliminar
    2. Por supuesto. Visitamos el museo arqueológico primero, que creo que merece la pena, averiguamos algo más preciso sobre esa cantera (u otras) y nos vamos a buscarla. En tu coche, eh, que yo no tengo.

      Eliminar
  2. Genial post!! Muy interesante, desde luego, y siempre es gratificante ver cómo más gente en el mundo "académico" entra en la talla litica/arqueo experimental ( utilizo ese termino de academico para contraponerlo con el de "amateur" o similar porque, por lo que he visto, hay mucha gente que no se encuentra dentro del ámbito de la arqueología experimental o de los estudios de la prehistoria, pero que, como afición, se dedican a darle un empujón a esto de la talla lítica, y sin embargo, al menos en España, muy poca gente que sepa tallar y a la vez sea arqueólogo profesional o similares...).
    Veo esos sílex que conseguiste y creo saber bien de dónde los sacaste... jejeje, yo fui por allí una vez pero no encontré mucho, un par de trocillos nada más, y no de muy buena calidad desgraciadamente... :(.
    Podría ponerme en contacto contigo de alguna forma? Yo soy de Madrid pero bajo bastante por Málaga pues tengo allí familia viviendo. Tal vez pueda llevarte algo de silex de Madrid si bajo este verano. Compartir es vivir!!

    Un saludo!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Martin, me alegra ta haya gustado el post! Puedes contactar conmigo si quieres por mensaje directo en la página de Facebook o de Twitter, y te paso mi teléfono por si bajas a Málaga.

      Estamos en contacto, un abrazo!

      Eliminar
  3. Muy interesante e instructivo. Como bien dices, una cosa es la teoría y otra la práctica. Totalmente de acuerdo en que la Arqueología experimental debiera incluirse en la universidad. La emulación de las técnicas también puede arrojar mucha luz para comprender la mente de los habitantes del paleolítico y de otras épocas.
    Enhorabuena y un saludo de otro apasionado por la prehistoria.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Unknown! Para mí es fundamental para un estudiante de prehistoria saber de qué estamos hablando, y la arqueología experimental es el camino. Un saludo!

      Eliminar
  4. ¡Qué interesante e instructivo! Sigue adelante, gracias por compartirlo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, se pide respeto en los comentarios hacia las opiniones de todos, sin caer en la xenofobia, el racismo o cualquier otra manifestación de intolerancia. Entre todos podemos construir, debatir y aprender desde el respeto mutuo. Gracias!!

Debate-Comentarios