Humanos y fauna emigraron de África en paralelo como consecuencia de los cambios climáticos

Texto íntegro extraído de Paleolítico Noticioso.

Un tema clave y pendiente de resolver en el estudio de la evolución humana es averiguar cuáles fueron las causas de las primeras dispersiones humanas desde África y hacia toda Eurasia.


Una de las hipótesis que defienden algunos investigadores es que homínidos y fauna habrían salido juntos del continente africano, como consecuencia de los cambios climáticos.

Así habría ocurrido hace unos 800.000 años, en lo que se ha considerado una segunda oleada migratoria, según se constata en un estudio que ahora se publica en el Journal Human Evolution (JHE), en un artículo firmado por Bienvenido Martínez-Navarro, investigador ICREA en el IPHES, que ha liderado este trabajo, y Rivka Rabinovich de la Universidad Hebrea de Jerusalem. 

La investigación se basa en el análisis de 180 restos de bóvidos descubiertos en Gesheri Benot Ya'aqov, en Israel.

Esta localidad situada en el Corredor Levantino, en el cuello de botella que conecta África con Eurasia, y donde se encuentran los restos de fuego domesticado y utilizado por los homínidos más antiguo documentados hasta el momento. Por consiguiente, “es un yacimiento clave para explicar las dispersiones humanas y faunísticas fuera de África en la transición Pleistoceno inferior-medio hace alrededor de unos 800.000 años”, asegura Bienvenido Martínez-Navarro. Anteriormente, habría habido otra salida de África, en este caso, sucedió hace sobre 1,8 millones de años, según se ha documentado en Dmanisi (Georgia).

En el artículo del Journal of Human Evolution, titulado “The fossil Bovidae (Artiodactyla, Mammalia) from Gesher Benot Ya’aqov, Israel: Out of Africa during the Early-Middle Pleistocene transition” (Los bóvidos fósiles de Benot Ya’aqov, Israel: dispersiones fuera de África durante la transición Pleistoceno inferior-medio), los autores describen dos especies de búfalos, una correspondiente al género Bos (al cual pertenecen los toros y las vacas), y otra probablemente se atribuya al género Bison, una gacela y otra forma indeterminada de bóvido. 

La especie más grande es un toro (Bos),que pertenece a una forma de origen africano relacionada con la especie determinada en el yacimiento eritreo de Buia, Bos buiaensis, que evoluciona a partir del búfalo de Olduvai (Bos oldowayensis) y coloniza Eurasia de manera paralela a la dispersión que protagonizaron los homínidos que elaboraban industrias líticas de tipo achelense, es decir, de Modo 2, a diferencia de la oleada observada en Dmanisi con restos de cultura olduvaiense (Modo 1), más antigua que la de Gesher Benot Ya’aqov.

Al mismo tiempo, un número importante de especies de origen africano colonizan Eurasia durante esta transición Pleistoceno inferior-medio, entre las que se encuentran el elefante de alimentación generalista, Elephas (Palaeoloxodon) antiquus, y los carnívoros como la hiena manchada (Crocuta crocut)a, así como el león (Panthera leo) y el leopardo (Panthera pardus)

“Este recambio faunístico está relacionado con el importante cambio climático acontecido en la transición Pleistoceno inferior-medio, momento en el cual empiezan a dominar climas más fríos alternados con períodos cálidos interglaciares”, añade Martínez-Navarro. 

“Lo más importante –remarca el mismo investigador- es que hemos podido describirun nuevo paralelismo entre dispersiones humanas y dispersiones faunísticas, cosa que nos permite establecer las relaciones ecológicas entre los homínidos y las especies de origen africano que emigran con ellos en momentos climáticos que favorecen esa salida de nuestros antepasados y de otras especies de grandes mamíferos, desde las latitudes tropicales de África hasta las latitudes medias de Eurasia”.


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