16 diciembre 2010

Los neandertales usaron huesos humanos como herramientas hace 50.000 años, ¿sentido práctico o ritual?

Ya había leido la noticia hace unos días, pero quería esperar a que salieran más datos para comentarla aquí. 

En el yacimiento de la Quina, Francia, se descubrió en 1926 un fragmento de cráneo que data de hace 50.000 años. En el momento del descubrimiento pasó desapercibido un detalle que ahora sale a luz pública: el hueso tiene señales de haber sido utilizado como afilador; el fragmento apareció en un depósito junto a otros útiles de la industria musteriense, asociada a los neandertales en el continente europeo.
Sería la evidencia más antigua conocida de la utilización de un hueso humano como herramienta; antes teníamos los dientes perforados se supone utilizados como colgantes  en el suroeste de Francia entre hace 30.000 y 34.000 años.

Desde luego, esta noticia va a ser objeto de acalorados debates entre los defensores y detractores de las cualidades "humanas" de los neandertales. Algunos detractores se atreven incluso a proponer, afirmaciones tan poco probables a mi modo de ver como que los neandertales no eran capaces de distinguir entre un hueso humano y el de un animal, que la muerte de un humano era vista exactamente igual que la de un animal. Esta afirmación me parece que no se corresponde con la realidad, es una idea anacrónica que va en contra de las evidencias que aparecen en el registro arqueológico.

 Podemos discutir o no que los ajuares que aparecen en las sepulturas neandertales hayan aparecido de forma casual o intencionada, pero el simple hecho de que aparezcan sepulturas neandertales ya es indicativo de un tratamiento de la muerte distinto a la de un animal.

En favor del tratamiento del cráneo en sentido ritual, podemos hacer algunas comparaciones: En la cueva de Kebara, a un esqueleto muy bien conservado de 60.000 años de antigüedad, le falta el cráneo, en una acción deliberada que tuvo lugar muchos meses después de que el individuo hubiese muerto, porque no cabe imaginar una interpretación tafonómica distinta (nota tomada de la anterior entrada en este mismo blog).



Desde luego me surgen varias preguntas tras abordar esta noticia:

 ¿Puede ser que en la Quina estemos ante un ritual parecido al de Kebara?

Si admitimos cierta similitud, aunque es muy atrevido por mi parte, podemos estar ante un indicio de unidad cultural entre poblaciones neandertales que habitan diferentes zonas geográficas, idea que va en contra de las evidencias arqueológicas hasta este momento. Pero nunca se sabe.

¿ es posible saber si el fragmento de cráneo fue utilizado en las mismas fechas del fallecimiento del individuo?

 ¿Puede ser que varios años más tarde, incluso cientos o miles, otra población de neandertales ocupara la cueva y encontrara de forma casual el esqueleto o el fragmento, y decidiera aprovecharlo para usarlo como herramienta?

 En esta última reflexión si entraría en juego el sentido práctico de los neandertales.

Tras estas reflexiones dejo la noticia:

La primera evidencia de uso de un hueso humano como herramienta, se remonta al paleolítico medio.
D’Errico y Verna presentan en el Journal of Human Evolution, el análisis de tres fragmentos de cráneos humanos procedentes del contexto musteriense de La Quina, (Francia), que muestran modificaciones antropogénicas en su superficie. El análisis de macro y microscopía, revelan que las modificaciones, visibles en uno de los fragmentos, son similares a las producidas en herrramientas de hueso usadas en el retoque experimental de sílex.

El análisis microscópico también reveló marcas de raspado, seguramente resultado de la limpieza previa del cráneo antes de su fragmentación y posterior reutilización de sus fragmentos como herramienta. Las marcas de utilización y las dimensiones de estos fragmentos se compararon con 67 retocadores de hueso animal encontrados en al misma excavación (zona y nivel). Los resultados mostraron que las dimensiones de la herramienta (al igual que las dimensiones y localización del área utilizada), encajan en el rango de variación observado en los retocadores elaborados sobre huesos animales del mismo yacimiento.

Este fragmento de cráneo representa la evidencia más antigua del empleo de hueso humano como materia prima y la primera evidencia de uso de un hueso humano como herramienta. Los otros dos fragmentos craneales, que probablemente pertenecen al mismo individuo, también presentan modificaciones en la superficie (percusiones, cortes y raspados.

Para saber más:








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